Los responsables de cuatros centros universitarios de empleo constatan el descenso de oportunidades laborales para recién titulados y reconocen que, por el contrario, las empresas apuestan este curso por los programas de prácticas.
La crisis también se deja notar en las aulas. Este curso, los alumnos que acudan al centro de orientación profesional de su universidad se encontrarán con un número de ofertas de empleo más reducido que el año anterior y con que, en algunos centros, el abanico de programas de prácticas se ha ampliado. Así lo constata Luis Jiménez, jefe del Servicio de Orientación y Planificación Profesional de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), que asegura que "a finales de 2008 el volumen de prácticas que gestionamos se incrementó en un 4% respecto al curso anterior".
Ésta es una de las principales conclusiones del encuentro 'Talento universitario en tiempos de crisis' organizado por la consultora KPMG en el marco del International Case Competition, evento en el que participaron los responsables de los servicios de empleo de la Universidad Carlos III de Madrid, la Pontificia Comillas, Esade y la Universidad de Navarra.
María Victoria García, directora de la Oficina de Prácticas y Empleo de la Universidad Pontificia Comillas, matiza que "la escasez de ofertas es más acusada en algunos sectores, como la banca, mientras que las plazas que llegan para márketing y recursos humanos son las mismas que hace un año".
Para Francisco José Landa, director de la Oficina de Servicios Profesionales de la Universidad de Navarra (UNAV), lo importante es que los estudiantes comprendan que la falta de oportunidades laborales es una situación coyuntural, que necesita que sean flexibles en sus expectativas. "Las ofertas son más reducidas que en años anteriores, pero sigue habiendo trabajo. Lo importante es identificar cuál es nuestro talento y buscar compañías, sectores y puestos en los que podamos desarrollarlo y en los que, en definitiva, seamos felices".
En este sentido, Susana Fernández, career manager del departamento de carreras profesionales de Esade, explica que son los alumnos de penúltimo curso los que demuestran más proactividad cuando buscan empleo, mientras que "los que finalizan sus estudios siguen respondiendo más a un perfil tipo Generación Y, mucho más relajada y confiada de sus oportunidades".
Además Luis Jiménez, de la UC3M, explica que este curso se está incrementando el número de antiguos alumnos que acuden a su departamento para reorientar sus carrera profesional porque han perdido su empleo y encuentran muy difícil localizar vacantes a través de medios tradicionales, como empresas de trabajo temporal, portales de ofertas laborales, servicios públicos de empleo, etcétera.
Proceso de BoloniaAunque el aumento del desempleo impacta de lleno en las oportunidades laborales de los jóvenes, los asistentes al encuentro de KPMG coinciden en que la adaptación de las carreras universitarias a un Espacio Europeo de Educación Superior facilitará la empleabilidad de los estudiantes. Primero porque, como recuerda Luis Jiménez, representante de una universidad que ya tiene todos sus títulos adaptados al Proceso de Bolonia, "son muchas las propuestas empresariales que se han incorporado a la configuración de estos grados".
Segundo, porque el Proceso de Bolonia supone una oportunidad para que el alumno se forme en diferentes centros europeos. "Experiencias como el Erasmus Placement, un programa subvencionado con fondos europeos que facilita que los estudiantes realicen prácticas en otros países, demuestran el interés de los universitarios por completar su formación en el extranjero", dice Jimenez.
Tercero, porque los nuevos créditos ECTS -que equivalen a entre 25 y 30 horas de trabajo del estudiante y que miden su asistencia a clase, la elaboración de prácticas, la visitas a conferencias y seminarios y la preparación del examen final- potencian sus competencias profesionales de cara a su inserción laboral. De hecho, los alumnos recibirán formación práctica desde el inicio de su carrera universitaria, y no al comenzar el segundo ciclo, como ocurre con los planes de estudio tradicionales.
Este cambio en la estructura de los títulos universitarios también tiene su impacto en las empresas contratantes. Como recuerda Esther Fernández, gerente de Recursos Humanos de KPMG España, "las compañías tenemos que hacer una labor pedagógica interna para aprender a trabajar con universitarios que apenas tienen 21 años y que, obviamente, presentan una madurez profesional inferior a los estudiantes de segundo ciclo que recibíamos hasta ahora".
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